viernes, 1 de diciembre de 2006

Bancos y cajas codiciosos


Acabo de recibir dos cartas de la entidad financiera donde tengo mis ahorros (una Caja de ahorros de la ciudad de Burgos), por añadidura propietaria y arrendador de la vivienda donde resido. En la primera de ellas me informan de que van a proceder a la actualización de la renta vigente, de acuerdo al IPC; hasta aquí correcto, ¿no? El problema es que, según ellos, el IPC aplicable en este caso es de un 6,08 %. Ya me he puesto en contacto con ellos para preguntarles el porqué de este índice tan “inflado”, pero aún estoy esperando su contestación. En la segunda me dicen que tienen “autorizado el cobro anual por Comisión de Mantenimiento de Cuentas Corrientes y Cuentas a Vista” y que “actualmente aplicarán 12,00 euros”. Muchos pensarán: “doce euros no es mucho, al cabo del año”; otros se quejarán: “doce euros de mantenimiento, más las comisiones de la tarjeta, más lo otro y lo de más allá, al final de año me quitan un pico con las dichosas comisiones”. Pero yo digo: ¿qué es eso de las comisiones por “mantenimiento de cuenta”, “mantenimiento de tarjeta”, “transferencia”, “disposición de efectivo”, etc.? Yo pensaba que todas esas operaciones se realizaban automáticamente por medio de ordenadores, con su consiguiente reducción de costes, sobre todo el lo que al personal se refiere, pero se ve que lo de las famosas jubilaciones anticipadas y expedientes de regulación de empleo en la banca era un mito, se conoce que estas organizaciones se ven obligadas a mantener a una enorme plantilla de “escribas” ocupados en realizar anotaciones en cuenta, seguimiento de nuestras operaciones con tarjeta, traslado físico de efectivo cuando se realiza una transferencia o toca el pago de una domiciliación, etc. ¿A qué viene esta avaricia y esta mezquindad? ¿Acaso estas empresas no obtienen ya enormes beneficios con los préstamos, las hipotecas, las inversiones con nuestro dinero, etc.? ¿El hecho de estar “autorizados” es como si se abriera una veda de caza del dinero de sus clientes, aunque no sea necesario obtener más ingresos? ¡Pero qué acabo de decir! ¡Cómo no va a ser necesario obtener más ingresos! Pues yo creo que todo tiene un límite, y ya he alcanzado el mío: voy a sacar todo mi dinero del banco y lo voy a guardar en un calcetín (bueno, ahora no, dentro de treinta y cinco años, cuando termine de pagar la hipoteca).

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