viernes, 1 de diciembre de 2006

La mejor defensa es un buen ataque


Tengo un buen amigo que es “de derechas”, y últimamente le oigo quejarse de una costumbre que se está implantando en nuestro país, la cual consiste en, ante la falta de argumentos en una conversación o discusión, zanjar el tema arguyendo que la persona que no comparte nuestra opinión es un “facha” o un “reaccionario”. Paradójicamente, este “insulto” desacredita totalmente al calificado como tal, cuando debería ser al contrario, ya que la persona que utiliza esos términos (u otros, tales como “rojo” o “radical”), normalmente lo hace siguiendo la estrategia de “la mejor defensa es un buen ataque”, es decir, que al no tener la opinión bien fundada en hechos probados, esta táctica consistiría en golpear al “rival” con una descalificación antes de que éste nos desmonte todo nuestro razonamiento.A algunos (“mal de muchos, consuelo de…”), les consolará saber que esta demagógica actitud no es exclusiva de España. Lo mismo ocurre en otros países con el calificativo “antisemita”. Se lo adjudicaron a Mel Gibson con motivo de su película La Pasión de Cristo, aunque yo nunca antes había oído a nadie llamar antisemitas a quienes escribieron Los Evangelios, libro del cual extrae el director todos los diálogos de su filme. Y se lo han adjudicado recientemente al ministro israelí de Justicia, Yosef Lapid, superviviente del Holocausto nazi, por decir que las imágenes televisivas de una anciana palestina buscando medicamentos entre los escombros de su casa, demolida por el ejército de Israel, le recordaban a su abuela tras destruir el ejército nazi su casa en Hungría en la Segunda Guerra Mundial. Estos fanáticos demagogos, que nada tienen que ver con los judíos que poblaron Europa durante siglos, no se dan cuenta de que hay muchas más analogías entre la Alemania nazi y el Estado de Israel posterior a 1967: la brutal ocupación de Gaza y Cisjordania de dicho año (tras la cual el judío ortodoxo Yeshayahu Leibovitz calificó al ejército israelí de “judeo-nazi”), los exterminios de Líbano de 1982, o el muro que se está construyendo siguiendo el ejemplo del de Varsovia.

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