lunes, 28 de mayo de 2007

Católicas por el Derecho a Decidir


Acabo de enterarme de la existencia de una asociación denominada “Católicas por el Derecho a Decidir”, la cual, sin dejar de acentuar su condición de integrantes de la tradición cristiana, reivindica que la Iglesia Católica reconozca el derecho de las mujeres a practicar el aborto.
No voy a aburrir a nadie aquí explicando la diferencia entre “católico” y “cristiano” pero, para que no haya malentendidos en la interpretación de mi carta, diré que soy lo primero (y estoy orgulloso de serlo), pero no lo segundo (cada vez veo menos relación entre el mensaje que nos trajo Jesús y el que nos quiere inculcar la retrógrada e inmovilista Iglesia).
La Iglesia Católica es una asociación religiosa y puede establecer sus propias normas internas, para sus miembros, siempre que éstas sean acordes a la legislación vigente. Una de ellas es la prohibición del aborto. No están negando a nadie el derecho al aborto: sólo están indicando que una de las condiciones para poder pertenecer a esa institución es no practicar el aborto.
Otro ejemplo: hace unos años, una persona homosexual acusó al párroco de su localidad de negarle el sacramento de la comunión en el transcurso de una ceremonia católica. Otra de las normas de la Iglesia es la prohibición de la homosexualidad. No están negando a nadie el derecho a ser homosexual: sólo están diciendo que si se quiere participar en sus ritos, hay que ser heterosexual. Si uno es creyente pero no comparte la ideología de la Iglesia Católica, puede pedirle que no sea tan inflexible con sus normas, pero ésta no tiene porqué cumplirlo. Yo prefiero otra opción: vivir y expresar mi fe cristiana sin pertenecer a la Iglesia Católica, es más, hacerlo sin pertenecer a ninguna religión en concreto y sin asistir a liturgias sin sentido. “La religión está en el corazón y no en las rodillas”, dijo Douglas William Jerrold. Quienes de verdad buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.

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