martes, 15 de mayo de 2007

Inauguración de la estación de metro de la T4


Recientemente hemos asistido a una polémica entre el Ministerio de Fomento y la Comunidad de Madrid sobre cuál de los dos organismos tenía la potestad de inaugurar la nueva estación de metro de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Ambos aseguraban haber aportado el dinero necesario para la construcción de dicha obra pública como razón para atribuirse el derecho a las fotos, a las reseñas periodísticas o radiofónicas y a los espacios televisivos, indispensables en víspera de elecciones. A mí, la verdad, me da igual quién lo inaugure y quién se lleve las palmaditas en la espalda; primero, porque me parece una farsa y un gasto innecesario de una enorme cantidad de dinero (movilización de equipos de seguridad y demás personal, montaje y desmontaje de carpas, servicio de comidas –indispensable “lunch” o “vino español”–, etc.) y, segundo y más importante, porque ese dinero (el de la inauguración y el de lo inaugurado) no lo pone ni la Comunidad Autónoma, ni el Ayuntamiento, ni el Ministerio de turno, sino los ciudadanos con nuestros impuestos. Esos estamentos son meros (y mediocres en la mayoría de los casos –pésimos en el resto–) gestores de nuestro dinero. La nueva estación de metro de la T4, toda la red de metro de Madrid, el aeropuerto de Barajas, la M-30, etc., además de sus respectivas inauguraciones, los estamos pagando los contribuyentes. Que quede patente, entre canapé y canapé, entre foto y foto, entre palmadita en la espalda y palmadita en la espalda.

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