miércoles, 6 de febrero de 2008

Primarias EE. UU. 2008


Me gustaría comentar una serie de inexactitudes aparecidas en un reportaje sobre Barack Obama y las primarias de EE. UU.
Lejos de no tener “apenas financiación” es, junto con Hillary Clinton, el candidato que más fondos recibe de las compañías de seguros sanitarios privados, lo cual nos remite a otro error: Obama no propone un sistema sanitario universal financiado públicamente, sino que las compañías de seguros (las mismas que han provocado los problemas sanitarios actuales) ayuden a desarrollar uno nuevo; tanto Obama como Clinton pretenden mantener un estado del bienestar subdesarrollado, con enormes carencias (EE. UU. tiene los indicadores de calidad de vida más pobres entre los países desarrollados).
Por otra parte, es cierto que habló en contra de la desastrosa invasión de Irak y que ahora defiende retirar las tropas, pero cuando fue elegido senador siempre votó a favor de seguir financiándola.
Sin embargo, John Edwards, pese a sus cortes de pelo y su mansión (es un abogado que se hizo millonario con demandas contra grandes empresas, pero procede de una familia obrera), es el único que propone un sistema sanitario universal al margen de las compañías de seguros. Además, quiere limitar los gastos electorales y ha aceptado la financiación pública, rechazando el dinero de las grandes compañías, con lo que su presupuesto es veinte veces menor al de Obama y Clinton, lo cual reduce sus posibilidades de acceso al público (en EE. UU. no hay límite en el gasto en la campaña de cada candidato, quienes reciben donaciones por parte de grupos financieros y corporativos, que pretenden influenciar a los candidatos y configurar sus políticas).
Respecto a la guerra de Irak, Edwards votó a favor pero, al contrario que Clinton, ha admitido que estaba equivocado y arrepentido y que traería a las tropas en menos de un año. Lamentablemente, los medios de comunicación le consideran una amenaza porque está en contra de los monopolios y avaricia de las grandes empresas, a las que acusa de corromper la democracia, por lo que han vetado sus apariciones televisivas, lo cual ha redundado en unos malos resultados que le han obligado a retirarse (lo anunció en Nueva Orleáns, símbolo de que Washington no presta atención a los pobres para un candidato que ha basado su campaña en denunciar la desigualdad).
Respecto a los candidatos republicanos, se insiste en omitir al segundo en liza (Mitt Romney) para incluir a Rudolph Giuliani, quien con “la peor campaña de toda la historia” (según la prensa estadounidense –se conoce que no han visto las de por aquí–) y tras verse superado incluso por el fundamentalista Mike Huckabee, ha optado por retirarse y brindar su apoyo al favorito John McCain.

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