martes, 25 de marzo de 2008

¿Descentralización o re-centralización?


Una empresa que quiera instalarse en Burgos tendrá que enfrentarse a dos carencias: suelo industrial e infraestructuras. En beneficio de otras ciudades cercanas, especialmente Valladolid, la Junta de Castilla y León está dejando a Burgos sin infraestructuras. Bloqueando el desarrollo de nuevas zonas industriales como la de Buniel, han conseguido que empresas que querían instalarse en Burgos hayan tenido que dirigirse a Boecillo o al nuevo polígono industrial de Valladolid. Así, Burgos se ha quedado atrás mientras otras ciudades próximas han tenido un avance impresionante.
Finalmente, tras meses de incapacidad e incumplimientos por rocambolescos problemas burocráticos (pasando por varias comisiones y consejerías diferentes, las cuales evitaban a toda costa responsabilizarse del tema), parece que el polígono industrial de Burgos-Buniel puede empezar a ver la luz, tras «proponerse el inicio del desarrollo de su declaración como Proyecto Regional de interés general para Castilla y León». Poco esperanzadora palabrería, máxime teniendo en cuenta que es una propuesta de una consejería (Economía y Empleo) para que otra lo tramite (Medio Ambiente), con el consiguiente riesgo de que continúen los retrasos.
No nos engañemos: independientemente de quién gobierne, siempre salimos perdiendo. Nuestros políticos locales no se deben a su ciudad, sino que están sometidos a los grandes partidos. En cinco años no han puesto a disposición de las empresas ni un solo metro cuadrado nuevo de suelo industrial (aunque han llevado a cabo salvajes recalificaciones de terreno por otros intereses). Tampoco están haciendo nada a favor del corredor ferroviario Madrid-Burgos-Irún, considerado prioritario por la industria española de la automoción para evitar sobrecostes logísticos que mermen la competitividad de los fabricantes españoles con respecto a sus competidores. Las infraestructuras castellanoleonesas se desarrollan exclusivamente según los intereses centralistas de la Junta, que quiere reinventar la línea recta y desplazar a Burgos como centro de comunicaciones.
Cuando nos «vendieron la moto» de las Autonomías, nos dijeron que era algo positivo, que «acercaría la Administración al ciudadano». Nada más lejos de la realidad: sólo se sustituyó el centralismo de Madrid por el de Valladolid.

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