jueves, 19 de junio de 2008

Paso de cebra peligroso


Esta semana me he enterado de que circular a 110 kilómetros por hora en una vía urbana ya se considera un delito penal, castigado con prisión y retirada del permiso de conducir. Esto quizá no quiera decir mucho, viendo el estado de los radares utilizados para medir este tipo de infracciones, que registran inverosímiles velocidades de 750 kilómetros por hora (aunque eso no es lo peor: ¿está todo tan automatizado? ¿Nadie se dio cuenta del error antes de emitir la correspondiente multa?)
Podrían evitarse numerosos accidentes dando buen uso tanto a la nueva norma como a los radares, si estos se colocaran en zonas en las cuales el exceso de velocidad suponga un mayor peligro. Desafortunadamente, lo habitual es situarlos en puntos en los que los excesos de velocidad son habituales, con el peligro que ello conlleva, pero no tan evidente o probado como en otras zonas. Por poner un ejemplo entre miles, voy a hablar del paso de cebra que se encuentra a la altura de la Fábrica de papel de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en Burgos, señalizado en ambos sentidos tanto en vertical (señal de tráfico y semáforo en ámbar intermitente) como en horizontal.
Me hago cargo de que el criterio actual para situar radares, ahora que el ayuntamiento anda corto de fondos, es buscar los puntos más «jugosos». Sin embargo, los ciudadanos no tenemos la culpa de la mala gestión de nuestro dinero por parte de la corporación municipal, y en este caso se trata de un punto muy peligroso, ya que es un paso de peatones utilizado por ciento setenta personas para llegar a su centro de trabajo y por varios viandantes de la zona, entre los que destacan los alumnos de un colegio cercano. Por otra parte, teniendo en cuenta que los vehículos que circulan por la zona no sólo cometen la infracción de no detenerse en el paso de peatones, sino que además sus velocidades duplican o incluso triplican la máxima permitida para esta vía (es decir, incurriendo en un delito penal), estaríamos hablando de un punto bastante provechoso para el ansia recaudatoria de nuestro concejo. Sin embargo, jamás he visto que un vehículo con radar controle este paso, y mucho menos que un guardia urbano se acerque hasta la zona para vigilar el cumplimiento de la Ley, mientras que sí que he visto agentes colocados a unos metros en dirección centro, en un punto mucho menos peligroso pero más atractivo para «cazar», puesto que el puente del ferrocarril ayuda a ocultar el coche policial.

El 66% de los conductores no para cuando un peatón va a cruzar un paso de cebra.

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