lunes, 23 de junio de 2008

¿Qué pasa con “Sicko”?

El documental Sicko, del director norteamericano Michael Moore, fue presentado en el festival de Cannes de 2007, estrenado en EE. UU. hace un año y ya ha sido mostrado en la mayoría de países europeos. Sin embargo, en España todavía no hay fecha prevista para el estreno de esta película, que muestra las consecuencias de tener un sistema sanitario financiado y gestionado por compañías privadas, tal como existe en EE. UU. Sería interesante que se estrenara cuanto antes, puesto que algunos partidos políticos están promoviendo un sistema semejante de financiación y gestión privada para nuestro país. Como saben que es un asunto espinoso, intentan engañar a la opinión pública afirmando que sus gobiernos «están abriendo nuevos hospitales», pero no dicen que se trata de centros de gestión privada, propiedad de empresas constructoras, que encima reciben un dineral del erario en concepto de alquiler (es decir, que se dejan timar con el dinero del ciudadano). Alguna, no acostumbrada a que nadie le rechiste, incluso acorrala y se encara de manera chulesca con quienes osen blandir pancartas reclamando una Sanidad pública (es lo malo de las nuevas tecnologías, que muchas veces se adelantan a la censura y al final lo ve más gente que si no se hubiese intentado ocultar).


En EE. UU., las personas sin seguro médico retrasan sus visitas al médico por no poder permitírselas, incluso cuando saben que son impostergables, hasta que se ven obligados a acudir a urgencias, lo cual no es un buen sustituto de las revisiones o visitas periódicas, que pueden identificar y tratar los problemas de salud antes de que se agudicen. En el caso de las urgencias, disponer de seguro médico no es prerrequisito para ser atendido, ya que los hospitales tratan a todos los que lleguen a urgencias con un problema grave, lo cual no excluye que después facturen al paciente por el tratamiento. De ahí que, por temor a dicha factura, muchas personas sin seguro se lo piensen dos veces antes de acudir incluso a urgencias, del mismo modo que muchas víctimas del Huracán Katrina se negaban a ser rescatados por los helicópteros por miedo a que les cobraran dicho «servicio» (aunque quizá no venga al caso, es otra muestra de cómo el mundo de deshumaniza cuando los servicios básicos se privatizan y el dinero sustituye a la humanidad en el primer plano de importancia).


¿Es este el futuro que queremos para la Sanidad en nuestro país? Algunos políticos ya han demostrado que sí, y muchas empresas privadas se están afilando los colmillos pero, ideologías a un lado, no creo que sea lo mejor para las personas.

2 comentarios:

Os Bobolongos dijo...

Estoy contigo. Aparte de ideologías, creo que la sanidad y la educación son los dos monumentos básicos de un estado social. En los países escandinavos, ninguno de los dos partidos mayoritarios lo pone en duda. Es una vergüenza que Esperanza Aguirre, ese 'verso libre' del PP, me parece que ya lleva 10 hospitales privatizados en manos de las constructoras. Y no pasa nada. Todo el mundo lo ve normal. Me temo que lo veremos en toda España en los próximos años. Y los que protesten, pues nada, terroristas urbanos.
Por cierto, no sabía que 'Sicko' siguiese sin estrenarse. Qué pena, con la basura que distribuyen en la cartelera en verano. Michael Moore tienen menos protagonismo en la cámara y la peli tiene buen ritmo. El momento en el que los soldados heridos tras la guerra de Iraq acuden a la base de Guantánamo en busca de sanidad gratuita -por aquello de que está en Cuba- es bastante demagógico, para que ocultarlo, pero... ¡uno se parte la caja! ¡Larga vida al señor Moore!

Claudia Hernández dijo...

Sí, el documental de M. Moore es revelador, porque uno se imagina el desastre de la sanidad estadounidense, pero cuando uno ve Sicko queda totalmente asombrado.