jueves, 2 de abril de 2009

De Juana… Caos


Al hilo de los recientes atentados en Irlanda, me viene a la memoria un artículo de Emili J. Blasco, publicado en Los domingos de ABC el pasado 23 de noviembre de 2008, titulado De Juana go home, en el que relataba cómo Juan Ignacio de Juana Chaos, tras haber cumplido sólo 21 años de cárcel por 25 asesinatos, tenía intención de fijar su residencia en Belfast.
Mister Chaos, como se le conoce allí (“chaos” /ˈkeɪɒs/ significa “caos” en inglés), llegó a Dublín en agosto, declarando como residencia la de James Monaghan, terrorista del IRA condenado por colaborar con las FARC y detenido tres meses después tras hallarse en su casa un artefacto explosivo similar a otro que había estallado en las oficinas de la multinacional Shell. Pese a todo, en esas fechas Chaos ya era beneficiario del Sistema Sanitario británico y había solicitado ayudas estatales por desempleo, con lo que estaría recibiendo unos 300 euros mensuales, como cualquier residente del Reino Unido que se encuentre en el paro, sin necesidad de haber cotizado nunca antes.
Además, ya le había sido proporcionada una vivienda: en Irlanda del Norte hay un grupo de personas, ligadas al Sinn Fein, cuya misión es atender las necesidades de cualquier terrorista de otros países que pase por el Ulster; en el caso de Chaos, se trata de Pat Rice, conexión entre el brazo político del IRA y Batasuna por su dominio del castellano [sic]. De euskera, ni una palabra, aunque lo suyo sería que fuese Chaos quien aprendiese inglés o gaélico, si tuviese un mínimo de educación. Aunque a la gente de la calle le daría igual si hablase en suajili, porque el sentir general es que «un hombre que ha matado a 25 personas nunca debería haber salido a la calle; da igual que sea un terrorista vasco, irlandés, unionista o lo que sea. Un tipo así es un asesino en serie y ningún grupo debería ayudarle».
Desconozco hasta qué punto la visita de Chaos pueda estar relacionada con los posteriores atentados del «IRA auténtico», o si es una mera coincidencia. Tenga algo que ver o no, está claro que este siniestro individuo lleva el mal impregnado en el alma y grabado en su faz, y es inevitable que tanto su actitud como su personalidad, su entorno, su pasado y su presente contaminen todo lo que esté a su alrededor.

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