lunes, 8 de junio de 2009

¿Crisis u oportunidad? – 3. La crisis NINJA

Tratando de frenar la recesión tras la crisis de las “puntocom”, la Reserva Federal de EE.UU., con el sobrevalorado Alan Greenspan a la cabeza, puso la semilla de nuestra actual crisis cuando en junio de 2003 rebajó los tipos de interés al 1%, un nivel sin precedentes en 45 años, manteniéndolos así durante un año. De esa manera consiguió estimular la formación de la burbuja inmobiliaria y el fuerte aumento de las hipotecas “subprime”, con los posteriores procedimientos de transformación de éstas en títulos valores a otras instituciones financieras y a particulares, tanto en los EE.UU. como en el resto del mundo.
El objetivo de las hipotecas “subprime” era convencer a los “NINJA” (No Income No Job no Assets – sin rentas, ni trabajo, ni patrimonio) de que ellos también podían acceder a una vivienda. Las instituciones financieras animaban a sus deudores a refinanciar las hipotecas (aprovechando la revalorización de los inmuebles) y a especular con la vivienda, tentándoles con tipos de interés ridículos y rebajas en sus criterios de préstamo. Los precios comenzaron a subir exponencialmente, lo cual avivaba aún más la especulación y conseguía que los propietarios de casas se sintieran ricos, con el consiguiente auge consumista que ha venido sosteniendo la rueda de la economía en los últimos años.



En 2005, Ben Bernanke, sucesor de Greenspan, secundando a nuestro rijoso Álvarez Cascos, atribuía el incremento del precio de la vivienda a “unos fundamentos económicos robustos”, obviando la actividad especulativa. Naturalmente, el estallido de la crisis le pilló en paños menores, al igual que a todos los demás acólitos de su misma religión.



Cuando aumentaron los tipos de interés, el juego tocó a su fin. Actualmente, en EE.UU. hay seis millones de hipotecas “subprime”, el 40% de las cuales entrará en impago en los próximos dos años. Los títulos, por valor de billones de dólares, ya han contaminado como un virus el sistema financiero global, porque las hipotecas de alto riesgo no sólo se concedieron a clientes de bajos ingresos con pocas posibilidades de pagar a largo plazo, sino que después se emitieron bonos basura con esas hipotecas. Los bancos, además, crearon una red de entidades fiduciarias donde almacenar estos activos fuera de sus balances. Ha existido un fallo regulatorio y de supervisión bancaria.


Lo que ocurrió con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac, Bear Stearns y demás fue que las pérdidas representadas por los títulos tóxicos rebasaban ampliamente sus reservas, lo que condujo a su caída. Y muchos otros van a caer cuando corrijan sus libros de contabilidad para reflejar el verdadero valor de sus activos. En otras palabras, que lo de “alto riesgo” no era sólo un decir, sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.



Las entidades bancarias se han dedicado a colocar los recursos depositados por sus clientes en inversiones sumamente arriesgadas, muy rentables (para ellas mismas) pero muy peligrosas para su solvencia y para la marcha general de la economía. Con la especulación en el sector inmobiliario, han incentivado la actividad económica más volátil e insostenible, la que menos riqueza y empleo crea y la que más destruye nuestros recursos naturales, para después, cuando las burbujas que ellos mismos habían contribuido a crear comienzan a explotar, cerrar el grifo a los empresarios y a los ciudadanos. Con este funcionamiento, los bancos destrozan la actividad económica, provocando un desempleo masivo y una crisis sin parangón, y al mismo tiempo se hacen de oro, alcanzando rentabilidades extraordinarias con la especulación (sobre todo a partir del 2002, cuando las ganancias del sector financiero tuvieron un espectacular aumento) y cargando sobre sus clientes gastos, comisiones e intereses de usura.
Esta fase de rápida expansión de las instituciones financieras ha sido posible merced a varios procesos liberalizadores llevados a cabo desde la introducción de la libre flotación de los tipos de cambio de las divisas en 1973, seguida por la abolición de los controles a los movimientos de capitales y la posterior desregulación de los mercados financieros. La falta de control de los mercados y la desreglamentación financiera, dogmas del pensamiento ortodoxo neoliberal, han contribuido al desaguisado de la ruleta rusa de la especulación, con el claro protagonismo y responsabilidad de los gestores bancarios y su insaciable ansia de enriquecimiento, siempre en busca de las mayores ganancias posibles. Responsabilidad compartida con los gobiernos, partidos políticos e instituciones internacionales (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), para quienes la palabra “intervención” no existe por haber sido borrada del diccionario económico y político del capitalismo globalizador y neoliberal de los últimos treinta años, y que, bajo la presión de los poderosos intereses empresariales de bancos y multinacionales, aceptaron y propagaron la dictadura de los mercados con todas sus consecuencias, permitiendo al capital privado actuar a su antojo para crear un entramado de productos de efectos cancerígenos para la salud de la Economía.
Deslumbrados por los beneficios, obsesionados con la ganancia inmediata, y aferrados a un marco neoliberal que ha demostrado ser tan devastador como inhumano, los políticos, banqueros, intermediarios y economistas se negaban a ver el monstruo que estaban alimentando. Los bancos estaban creando demasiado dinero en préstamo sin una base real y, cuando la gente no pudo devolverlo, se demostró que ese dinero no existía. Entonces la reacción de los bancos fue dejar de conceder créditos, haciendo desaparecer mucho dinero e imposibilitando la devolución de los préstamos que ellos mismos habían concedido; y, para rehacer sus balances, pedir (y recibir) mucho financiamiento público de los Estados, lo cual no ha servido para que esa liquidez llegara a la gente, quienes realmente lo necesitaban, mientras millones de personas quedaban desempleadas y cientos de empresas iban a la quiebra.



La catástrofe financiera, con la consiguiente contracción de la actividad económica, significa el aumento del desempleo en millones de trabajadores y una nueva vuelta de tuerca sobre los asalariados para conseguir más flexibilidad en los mercados laborales, disminuir el poder adquisitivo y restringir la protección social.
El dilema es cómo evitar el estancamiento económico sin tener que depender de un consumo cada vez mayor, financiado con mayores niveles de endeudamiento, a la vez que se respeta el medioambiente y se preservan los cada vez más escasos recursos naturales. Además, nuestro sistema de producción siempre creciente no puede sustentarse, ni mucho menos crear riqueza para todos, si el dinero se concentra cada vez en menos manos.

1 comentario:

Rafael del Barco Carreras dijo...

EL ALCALDE HEREU Y EL PRESIDENTE LAPORTA,

LA SAGRERA Y BELLVITGE-HOSPITALET.



Rafael del Barco Carreras



Dos elucubraciones inmobiliarias que en este Mayo del 2009 son de disparate. Se diría que el TRIPLETE del Barça legitima al alcalde y al presidente del Club de Fútbol. ¡Más Barcelona, más pisos, más locales, más oficinas! ¿Y lo invendible en DIAGONAL-FÓRUM, en toda la ciudad, y otro tanto en HOSPITALET? Se moverá dinero, 300 millones de € para la urbanización del Pelotazo LAPORTA, 22 hectáreas, y añaden en puro populismo que se crearán 5.000 puestos de trabajo. Y la Sagrera, insiste una vez más el alcalde, se financiará en un 62% con la venta de terrenos. ¿A quién? ¿Al CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA, inmobiliaria pública? O el Consorcio, promotor del rascacielos de Frank Gehry paralizado por la crisis (clicar en PROYECTO LA SAGRERA o www.elconsorci.net para ver los sueños del Faraón o de quienes le colocaron en la alcaldía), con terrenos ¡comprados al Ejército!, o de la RENFE, los venderá a otra promotora pública, semipública, Telefónica o similar, o filial de su asociada la Caixa de Cataluña.

Pelotas financieras de gran envergadura. Se promueve para especular y “levantar” dinero bancario. El cuento de la lechera donde la leche no se derrama sino que se reparte. Ver imágenes de La Sagrera, Bellvitge y San Andrés de la Barca en www.lagrancorrupcion.blogspot.com

No escarmientan, ni se reciclan. Nadie piensa en financiar el tejido empresarial y productivo creador de la rica Cataluña, ahora en declive. No hay créditos, pero sin duda los dos piensan en otro saqueo a las CAIXAS… con la CONSTRUCCIÓN, más BURBUJA… más “titulaciones” al BCE… un paquete de hipotecas de esos terrenos artificialmente revalorizados… y dinero…

Hereu predica un crecimiento, la Barcelona del futuro, sostenible, con brillantes superedificios, y con el Estado de dinamizador y eje, o sea, el Socialismo, donde unos extraños “soviets” aprueban operaciones financieras de puro oscurantismo, de “amigocracia”. Más FÓRUM.
Recuerdo el Bellvitge de sus inicios...