lunes, 30 de mayo de 2011

La historia más grande jamás contada



Horus, cuya madre era la virgen Isis-Meri, nació el 25 de diciembre. Su nacimiento se vio acompañado por una estrella de oriente, la cual a su vez siguieron tres reyes para encontrar y adorar al salvador recién nacido. A los doce años de edad ya era un pródigo niño maestro, y a los treinta fue bautizado por un personaje conocido como Anup, momento en el cual dio comienzo su ministerio. Horus tenía doce discípulos con los que recorría los caminos realizando milagros tales como sanar a los enfermos o caminar sobre las aguas. Horus fue conocido por muchos nombres reverenciales como “La Verdad”, “La Luz”, “Mesías Ungido por el Espíritu Santo”, “Buen Pastor”, “Cordero de Dios” y muchos otros. Después de ser traicionado por Typhon, Horus fue crucificado y enterrado durante tres días, después de los cuales resucitó.


Atis, de Frigia, nació de la virgen Nana el 25 de diciembre, fue crucificado, colocado en una tumba y resucitó al tercer día.
Krishna, de la India, nació de la virgen Devaki con una estrella de oriente señalando su advenimiento, realizó milagros con sus discípulos y resucitó después de su muerte.


Dionisos, de Grecia, nació de una virgen el 25 de diciembre, fue un profesor ambulante que realizaba milagros tales como convertir el agua en vino, era conocido como “Rey de Reyes”, “Hijo Unigénito del Padre”, “El Alfa y el Omega” y de muchas otras maneras; finalmente resucitó después de la muerte.


Mitra, de Persia, nació de una virgen el 25 de diciembre, tenía doce discípulos, realizaba milagros y al morir fue enterrado y resucitó al tercer día; también era conocido como “La Verdad”, “La Luz” y de muchas otras maneras. Curiosamente, el día sagrado de culto de Mitra era el domingo.


Jesucristo nació de la Virgen María el 25 de diciembre en Belén, su nacimiento fue anunciado por una estrella de oriente, seguida por tres reyes o magos para encontrar y adorar al nuevo salvador. A los doce años de edad era un niño maestro y a los treinta fue bautizado por Juan Bautista, con lo que comenzó su ministerio. Jesús tenía doce discípulos con los que recorría los caminos realizando milagros como sanar a los enfermos, caminar sobre las aguas o resucitar a los muertos; también era conocido como “Rey de Reyes”, “Hijo de Dios”, “Luz del Mundo”, “El Alfa y el Omega”, “Cordero de Dios” y muchos otros. Después de ser traicionado por su discípulo Judas y vendido por 30 monedas de plata, fue crucificado, colocado en una tumba y al tercer día resucitó y subió al Cielo.


Más que nada, la secuencia del nacimiento es totalmente astrológica. La estrella de oriente es Sirio, la más brillante del cielo nocturno, la cual se alinea con las tres estrellas más brillantes de la Constelación de Orión el 24 de diciembre. Estas tres brillantes estrellas reciben hoy el mismo nombre que en la antigüedad: Los Tres Reyes Magos. Tanto los Tres Reyes Magos como la estrella más brillante, Sirio, apuntan hacia el amanecer el 25 de diciembre. Esta es la razón por la cual los Tres Reyes Magos “siguen” a la estrella de oriente: para encontrar el amanecer, el nacimiento del Sol.


La Virgen María es la constelación Virgo, también conocida como Virgo la Virgen. Virgo significa “virgen” en latín. El símbolo de Virgo en la antigüedad era la eme modificada. Esta es la razón por la cual el nombre de María, junto con otras madres vírgenes, tales como Myrrha, la madre de Adonis, o Maya, la madre de Buda, empiezan por eme. También se alude a Virgo como la Casa del Pan, y su representación es una virgen sosteniendo una gavilla de trigo. Esta Casa del Pan y su símbolo del trigo representan agosto y septiembre, la época de la cosecha. A su vez, de hecho, Belén se traduce literalmente como “la casa del pan”. De este modo, Belén es una referencia a la constelación Virgo, un lugar en el cielo, no en la Tierra.


Hay otro fenómeno muy interesante que tiene lugar alrededor del 25 de diciembre, en el solsticio de invierno. Desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno, los días se van haciendo cada vez más cortos y cada vez más fríos. Desde la perspectiva del hemisferio norte, parece como si el Sol se moviera hacia el sur, se hiciera más pequeño y se esfumara. En la antigüedad, el acortamiento de los días y la caducidad de las cosechas al aproximarse el solsticio de invierno simbolizaban el proceso de la muerte. Era la muerte del Sol. El 22 de diciembre la desaparición del sol se había completado totalmente, ya que el Sol, después de moverse constantemente hacia el sur durante seis meses, llega a su punto más bajo en el cielo. Y entonces se produce un hecho curioso: durante tres días, el Sol deja de moverse hacia el sur, al menos en apariencia. Durante esta pausa de tres días, el Sol permanece en las inmediaciones de la constelación Crux o de la Cruz Meridional. Y tras este período, el 25 de diciembre, el Sol se mueve un grado, esta vez hacia el norte, presagiando días más largos, calidez y la primavera. Y así está escrito: el Sol fallecía en la cruz y estaba muerto durante tres días, pero solo para resucitar o nacer de nuevo. Esta es la razón por la cual Jesús y muchos otros dioses solares comparten los conceptos de la crucifixión, la muerte durante tres días y la resurrección. Es el período de transición del Sol antes de volver a cambiar su dirección hacia el hemisferio norte, trayendo la primavera y, de este modo, la salvación.


Sin embargo, en la antigüedad no se celebraba la resurrección del Sol hasta el equinoccio de primavera, o Pascua. Esto era así porque es en el equinoccio de primavera cuando el Sol oficialmente derrota a la malvada oscuridad, ya que a partir de entonces el día se hace más largo que la noche y surgen las vivificadoras condiciones de la primavera.
Pero probablemente el simbolismo astrológico más obvio sobre Jesús tenga que ver con los doce discípulos, que no son sino las doce constelaciones del zodíaco junto a las cuales viaja Jesús, por ser el Sol.


Además, la figura de Jesús, un híbrido literario y astrológico, es claramente un plagio de Horus, el dios-Sol de Egipto. Por ejemplo, los muros del Templo de Luxor en Egipto tienen imágenes grabadas de alrededor de 3500 años de antigüedad que representan la anunciación, la inmaculada concepción, el nacimiento y la adoración de Horus. Las imágenes comienzan con Thaw anunciando a la virgen Isis que va a concebir a Horus, después a Nef, el espíritu santo, fecundando a la virgen, y luego el nacimiento de la virgen y la adoración. Esta es exactamente la historia de la milagrosa concepción de Jesús. De hecho, las similitudes literarias entre las religiones egipcia y cristiana son asombrosas.


Y los plagios son continuos. La historia de Noé y su arca está tomada directamente de la tradición. El concepto del diluvio universal está omnipresente en todo el mundo antiguo, con más de doscientas crónicas en diferentes épocas. Sin embargo, no hace falta irse demasiado lejos para encontrar una fuente pre-cristiana, ya que en el 2600 a.C. se escribió la Epopeya de Gilgamés, la historia de un gran diluvio ordenado por dios, un arca con los animales salvados, e incluso la liberación y el retorno de una paloma, entre muchas otras similitudes con la historia bíblica.


Y después está el plagio de la historia de Moisés. Se dice que, tras su nacimiento, Moisés fue colocado en un cesto de juncos y dejado a la deriva en el río para evitar el infanticidio. Más adelante fue rescatado por la hija del faraón, que lo mandó criar como si fuera un príncipe. Esta historia del niño en un cesto está tomada directamente del mito de Sargón de Acad, alrededor del 2250 a.C. Sargón fue colocado en un cesto al nacer para evitar el infanticidio y dejado en un río a la deriva. También fue a su vez rescatado y criado por Akki, una matrona de la familia real.


Además, a Moisés se le conoce como el legislador, el portador de los diez mandamientos, la Ley Mosaica. Sin embargo, la idea de la Ley entregada por dios a un profeta en la montaña también es un tema muy antiguo. Moisés es solo otro legislador de una larga estirpe de legisladores de la historia mitológica. En La India, Manú era el gran legislador. En Creta, Minos ascendió al Monte Dicta, donde Zeus le entregó las leyes sagradas. Y en Egipto tenemos a Mises, que llevó unas tablas de piedra en las que se escribieron las leyes de dios.


Por ultimo, en lo que concierne a los diez mandamientos, están tomados directamente del hechizo 125 del libro de los muertos de Egipto. Donde el libro de los muertos formulaba “no he robado” se convirtió en “no robarás”, “no he matado” en “no matarás”, “no he mentido” en “no dirás falso testimonio ni mentirás”, y así sucesivamente. De hecho, la religión egipcia es la más probable base fundacional primordial de la teología judeocristiana. El bautismo, la vida después de la muerte, el juicio final, el nacimiento de una virgen, la resurrección, la crucifixión, el arca de la alianza, la circuncisión, el salvador, la sagrada comunión, el diluvio universal, la semana santa, la navidad, la pascua, y muchos otros más, son todos atributos de ideas egipcias muy anteriores al cristianismo y el judaísmo.


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