jueves, 30 de agosto de 2012

Arquitectos e ingenieros por la verdad sobre el 11S


La organización Arquitectos e ingenieros por la verdad sobre el 11S es un grupo en rápido crecimiento de más de 400 profesionales de la arquitectura y la ingeniería. Están reexaminando los derrumbes de tres rascacielos del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. Los últimos años han sido testigos de la aparición de cada vez más evidencias científicas de que los derrumbes de las Torres Gemelas y el Edificio 7 del World Trade Center no quedaron suficientemente explicados por las teorías oficiales esbozadas por los informes de la FEMA (Federal Emergency Management Agency, o agencia federal para el manejo de emergencias) del 2002 y del NIST (National Institute of Standards and Technology, o instituto nacional de estándares y tecnología) del 2005. Los Arquitectos e ingenieros por la verdad sobre el 11S exigen una nueva investigación por parte del Congreso, completamente financiada, impecable y con poderes de citación.


Presentan las pruebas en su página de internet y en presentaciones multimedia en directo por todo el país. La mayoría de los arquitectos e ingenieros que han visto dichas presentaciones se han unido a la solicitud de AE911TRUTH de una nueva investigación del Congreso.


Lo que demuestran las pruebas.
Cada torre gemela del World Trade Center emitió sonidos de explosiones mucho antes de que comenzaran los derrumbamientos. Este hecho apareció en los informes de más de cien transmisores de las grabaciones del departamento de policía de Nueva York, publicadas con el título de «Oral histories» una vez superada la resistencia del ayuntamiento de Nueva York, que no cedió hasta que se vio forzado por la demanda del New York Times basada en la FOIA (Freedom of Information Act, o Ley por la libertad de la información). También se registraron varios informes de «destellos de luz» semejantes a cargas de demolición. Varias secuencias grabadas revelan la sorprendente simetría, la explosividad y la rapidez de la destrucción de las Torres Gemelas, que se diferenció de la «clásica» demolición controlada del WTC 7 por su extremada explosividad.


Cada zona de escombros contenía toneladas de metal fundido «fluyendo como lava» en los cimientos, tal como atestiguó Leslie Robertson, ingeniero de estructuras del World Trade Center, así como muchos otros contratistas y responsables de primeros auxilios. Los científicos han determinado de manera concluyente que se utilizó «termita», un incendiario de alta tecnología. Se encontraron sus rastros químicos en el acero y en el polvo. Cada derrumbamiento presentó gruesas nubes de polvo que se hinchaban de manera piroclástica y se expandían rápidamente hasta alcanzar más de diez veces el tamaño de los edificios, así como restos de detonaciones y eyecciones explosivas de materiales de construcción pulverizados, las cuales pueden verse claramente en los vídeos. La hipótesis es que las Torres Gemelas cayeron como si fueran tortitas unas encima de las otras; sin embargo, no se formó ninguna pila con los pisos en la parte de abajo, sino que todo voló en pedazos hacia fuera de la huella de los edificios en un radio de casi 400 metros. En la zona de los escombros faltaban 90 000 toneladas de hormigón, tablones de metal y bastidores de suelo.

El edificio 7 del World Trade Center se derrumba en 6,5 segundos.

Lo más perjudicial para la historia oficial fue el edificio 7 del World Trade Center, una torre de 47 pisos que no fue alcanzada por ninguno de los aviones pero que, sin embargo, fue el tercer rascacielos con estructura de acero en derrumbarse de manera simétrica y casi en caída libre el 11 de septiembre, exactamente igual que una demolición controlada con explosivos. Este edificio se desplomó formando una perfecta pila compacta, presentando las características clásicas de una demolición controlada:
- Rápido comienzo del derrumbamiento.
- Sonidos de explosiones en la planta baja (un segundo antes de derrumbarse).
- Derrumbamiento simétrico localizando en la zona de mayor resistencia, casi a velocidad de caída libre (es decir, que las columnas no ofrecieron resistencia alguna, por lo que tuvieron que haber sido «eliminadas»).
- Derrumbamiento sobre su propia huella, quedando el armazón de acero para su desguace y retirada.
- Enorme volumen de nubes de polvo que se hinchaban de manera piroclástica.
- Toneladas de metal fundido encontradas en los cimientos por los trabajadores.
- Huella química de «termita», un incendiario de alta tecnología, encontrado en las muestras de polvo y escombros.
- Rápidas oxidación y fundición intergranular encontrada (por parte de FEMA) en las muestras de acero estructural.
- Corroboración de expertos profesionales de demoliciones controladas.
- Conocimiento previo del derrumbamiento por parte de los primeros auxilios, los medios de comunicación, los departamentos de policía y federal de Nueva York, etc.


Pueden examinarse estas pruebas y muchos más datos en la página http://ae911truth.org/

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