martes, 4 de septiembre de 2012

A merced del jefe

Reproduzco aquí la desasosegante carta de D. David M., publicada en XL Semanal el 15 de abril de 2012, que demuestra a las claras cómo nuestra clase política, incluyendo patronal y sindicatos, no solo están totalmente peces en economía, sino que también están completamente alejados de la realidad de los ciudadanos de a pie, es decir, los que no van al trabajo en coche oficial, no abonan sus comidas con cargo a dietas que pagan otros (los de a pie) y terminan sufriendo las arbitrarias e incoherentes decisiones de «la casta».


Día de huelga y yo estoy trabajando. No me siento esquirol, no soy ajeno a los problemas de los trabajadores y estoy en contra de esta reforma laboral, pero el lunes empiezo un ERE de unos días, en principio, y no puedo salir a la calle a protestar con los demás porque económicamente no es asumible para mi familia.
Esta revisión de los derechos de los asalariados acometida por este Gobierno me ha dejado a merced de un jefe que funciona por arrebatos emocionales, una persona que ha tomado decisiones movido por el rencor y la venganza personal y que muchas veces no ha ido más lejos porque hemos dicho: «¡Hasta aquí!».
Gracias a todos los pensadores de estas leyes que han convertido la empresa donde trabajo en un cortijo y a sus trabajadores en corderos que se levantan cada día rezando para que el «señorito» se levante con buen pie. Gracias por vuestra sensibilidad hacia nuestras protestas, porque ya habéis decidido, pase lo que pase hoy, que no vais a modificar ni un párrafo de la reforma, y de esta manera enseñáis el camino que seguir a todos los empresarios.

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