miércoles, 26 de septiembre de 2012

Música, cine y televisión legal, libre y gratuita en internet



MÚSICA, CINE Y TELEVISIÓN EN INTERNET: LO QUE HAY QUE SABER.

Hay muchas maneras de acceder de forma segura y legal a la música, las películas, la televisión y los vídeos en internet.
Esta guía (elaborada por Hacktivistas.net) pretende que padres, profesores y jóvenes sepan cómo mantener la seguridad y la legalidad mientras se disfruta de los contenidos culturales en internet. Ya sea desde un ordenador, un teléfono móvil, una agenda electrónica o el dispositivo que deseen.



No es lo mismo «Cultura» que «industrias culturales».
El libre acceso a la Cultura es un derecho fundamental recogido en el artículo 44 de la Constitución Española. En el caso de los niños y jóvenes, además, su interés social se encuentra especialmente reforzado porque concurre con otro de los derechos básicos: el de la educación, recogido en el artículo 27 de la Constitución Española, así como en el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Estos derechos deben garantizarse a todas las personas, independientemente de su poder adquisitivo.
Pagar para acceder a contenidos culturales digitalizados implica disponer de una solvencia económica que muchos jóvenes no tienen. Sin embargo, muchas veces es posible acceder a una copia de esos mismos contenidos de forma gratuita y completamente legal. Por ejemplo, si alguien las comparte directamente de forma desinteresada y sin ánimo de lucro.
El acceso a la Cultura es un derecho universal y de interés social, especialmente para el desarrollo de niños y jóvenes. Así, una alternativa a la compra es acceder y disfrutar de millones de canciones, vídeos, libros digitalizados, fotos y películas perfectamente copiables de forma gratuita, legítima y legal.


Internet, la aparición de la red y las cadenas de intercambio de archivos (P2P) han supuesto el mayor avance en la difusión de la Cultura desde la invención de la imprenta.
La era de la industrialización, donde la copia y la distribución eran el centro de la rueda, se ha acabado. Internet ofrece a cualquier persona la posibilidad de autoeditarse y un público potencial de millones de personas. El consumo de la Cultura ha cambiado radicalmente, pero las industrias culturales intentan seguir perpetuando el antiguo modelo de negocio a toda costa.
Los programas de intercambio «peer-to-peer» o «P2P» (intercambio entre iguales) han sido un avance tecnológico increíble al permitir la copia sin la necesidad de un punto central de intercambio. Por ello es un sistema igualitario que funciona simplemente con el trabajo de los que lo utilizan. La única forma de «cerrar» una red P2P es cortando el acceso a cada uno de los millones de usuarios que la hacen posible, ya que lo que se puede encontrar en estas redes es lo que cada uno de sus incontables usuarios está compartiendo en su ordenador.
Como dato curioso: las propias administraciones públicas usan «BitTorrent» (un programa P2P) para almacenar y poner a disposición del público grandes archivos, como por ejemplo cartografía digital.


El programa de intercambio de archivos más utilizado en el mundo es «Emule», y es una aplicación informática libre.
Eso significa que se puede distribuir y copiar libremente, así como estudiar y modificar su código fuente para aplicar mejoras. Esto se traduce en que varios miles de programadores en todo el mundo están atentos y aplican mejoras constantemente para garantizar su buen funcionamiento y mantenerlo libre de virus o aplicaciones indeseables que puedan dañar un ordenador.


Al compartir se respeta la ley y se beneficia la Cultura.
Cuando se comparte un contenido cultural se beneficia a sus creadores, difundiéndolo y haciendo que más personas conozcan su trabajo y puedan interesarse por ellos, con los consiguientes beneficios en forma de entradas para conciertos en el caso de la música, así como de compras futuras para regalar a otras personas… ¡o a uno mismo! Hay estudios realizados por expertos independientes y muchísimos casos que demuestran este hecho: cuanto más se comparte algo, más se vende.
Además, la ley garantiza el derecho a copia privada, que ampara la realización de copias de las obras sin necesidad de pedir permiso a los autores, con la limitación de que no haya utilización en un espacio público ni un fin lucrativo. Compartir no es solamente una actividad que respeta la Ley, sino que también beneficia a la sociedad, a la gente con la que se comparte y a la promoción de la Cultura en general.
Si hay dinero de por medio en el intercambio de las obras, se está expuesto a una sanción. El delito contra la propiedad intelectual, tipificado en el artículo 270 del Código Penal, exige la existencia de ánimo de lucro.
No obstante, los titulares de derechos y las entidades de gestión no están cualificados ni pueden solicitar al prestador del servicio de acceso a internet (ISP) que se identifique al titular de una dirección IP (ruta de acceso) por una infracción civil, ya que estarían yendo contra la legislación que ampara la intimidad y privacidad de las comunicaciones. La legislación prevé que se ceda esa información solo por mandato judicial en la persecución de delitos graves. Esta obligación deriva de una norma europea; aquellos países, como Alemania, que no la han respetado y han establecido otras cesiones, han visto como su norma se derogaba en los tribunales.


Al utilizar muchos de los sitios de internet ofertados por las industrias culturales, los creadores reciben una mísera compensación por su trabajo, mientras que son los intermediarios los que se enriquecen a su costa.
Los artistas son los que menos dinero obtienen del desfasado sistema, aún vigente en la actualidad, utilizado por las entidades de gestión, como la SGAE, y la mayoría de las multinacionales del entretenimiento. Son unos pocos los que se enriquecen gracias al trabajo de los artistas. Por ejemplo, en las entidades de gestión el 2 % de los miembros recauda el 75 % de los ingresos, aprovechando un sistema interno absolutamente antidemocrático. Muchos artistas trabajan para quitarse a estos intermediarios de encima de una vez por todas, ya que sobran y no aportan valor. Antes de la era digital, solo unos pocos artistas podían realmente vivir de su profesión. Ahora, gracias a la difusión en internet, cada vez son más los que lo consiguen.


La propia industria del entretenimiento introduce sin éxito falsos contenidos y virus en redes P2P.
Las redes legales de intercambio de archivos sin ánimo de lucro contienen funcionalidades que permiten detectar contenido malintencionado (virus, pornografía infantil, etc.), introducido en ocasiones por la propia industria con la finalidad de desprestigiar este tipo de redes de intercambio.
Afortunadamente, este contenido es filtrado por millones de ojos a lo largo y ancho del planeta, tal y como pasa con los artículos de Wikipedia; de este modo, cualquier posible riesgo es infinitamente menor que el que se puede correr visitando la página de la SGAE o usando aplicaciones informáticas privativas en sistemas operativos privativos.


La división discográfica de Sony, al insertar un CD de música, instala en cada ordenador aplicaciones que la informan de su actividad y abre agujeros de seguridad que podían ser aprovechados por terceros para dañar el equipo y los datos.
Las aplicaciones de intercambio de archivos, como cualquier otro programa, deben ser gestionadas adecuadamente, por lo que están configuradas por defecto para que solo se comparta la carpeta en la que se descargan los contenidos. Conviene crear una carpeta específica y no colocar en ella documentos que no se desee compartir.


Los titulares de derechos y las entidades de gestión están bloqueando el desarrollo de alternativas comerciales para poder disfrutar de contenidos desde casa, como Netflix, exigiendo pagos que triplican los precios de otros países.
Mucha gente pagaría por este servicio, pero es un mercado que no interesa a las industrias, que hasta ahora han tenido el monopolio de estos productos.
Pese a no ser ya necesario un soporte físico y sus consiguientes gastos de distribución, de tal manera que no son necesarios y son por tanto un lastre para la economía y la Cultura, estos grupos de presión siguen dinamitando el progreso. Por desgracia, muchas familias españolas no pueden pagar las decenas de euros que pueden llegar a costar algunas películas, pero sí podrían pagar un precio justo por ello (dos euros, por ejemplo) por verlas en sus propias casas si existiesen en España, como en otros países, servicios con modelos como el de Netflix.


A LA ÚLTIMA, CON TODAS LAS DE LA LEY.
Las mejores páginas de internet para encontrar música, cine y televisión.
Hay una gran variedad de sitios de enlaces, páginas legales desde donde descargarse, ver y escuchar en línea contenidos de forma gratuita y de manera que, en caso de que sean de pago, permiten compartirlas con quien se desee. Pese al reiterado interés de los intermediarios de la industria del entretenimiento, la justicia ha declarado legales las páginas de enlaces en numerosas ocasiones.
Existe una amplísima oferta de contenidos; algunos de ellos permiten acceder a las obras de manera que puedan compartirse con familiares y amigos.
Que una página no disponga de certificado no quiere decir que su oferta disponible no sea legal. Como han venido recordando los jueces en varias sentencias, existen otras alternativas, no administradas por las entidades de gestión, perfectamente válidas para obtener música de manera legal e incluso para sonorizar establecimientos o una funciones escolares.
No es recomendable comprar en páginas como pro-music.org o lacentraldigital.com, ya que pertenecen a empresas poco éticas y, por lo tanto, altamente inseguras. Usan tecnologías obsoletas y no cifran las transmisiones. Son páginas en riesgo permanente debido a su mala programación y a la ausencia de respaldo profesional. Normalmente tienen un catálogo muy reducido, poco original y de poca calidad.
Existen empresas éticas que permiten escuchar música libre de forma segura y cómoda. Jamendo, por ejemplo, es un portal de música con millones de canciones disponibles para disfrutar de ellas sin ningún tipo de problema.
No hace falta ser rico para acceder a la Cultura, ni rellenar formularios absurdos, ni dar datos bancarios por internet. Las páginas de contenidos libres permiten entrar y escuchar la música que al gusto de cada uno, incluso si no se es rico. Aparte de poder bajar música, escucharla y grabarla en el soporte deseado, también se puede modificarla y crear obras derivadas, usarla en otros proyectos y, por supuesto disfrutarla y compartirla las veces que se quiera.


¿Pueden copiarse música, películas, programas de televisión o vídeos desde un CD o DVD a un ordenador o a un reproductor multimedia?
Siempre que no haya ánimo de lucro y comunicación en un lugar público, no hace falta el permiso de los creadores para hacerlo. Eso se regula en el artículo 31.2 de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI). Las obras compradas en tiendas en internet no pueden poner limitaciones a este derecho, y en ningún caso si se trata de copias de seguridad (la copia de seguridad solo se da en las aplicaciones informáticas).
Si el vendedor limita la posibilidad de hacer copias privadas de un CD o Blu-ray podría enfrentarse a un procedimiento legal, porque la ley dispone que si se establecen limitaciones tecnológicas a la realización de copias, puede reclamarse ante la vía civil.
Por tanto, existe el derecho a la copia privada. En la mayoría de las situaciones es legal y recomendable y, aunque soportes físicos como el CD o DVD cada vez se usan menos, también se puede copiar en dispositivos USB, móviles, tabletas, etc.
Cualquiera puede descargarse un sistema operativo legal y grabarlo en un DVD o CD legalmente. Existen muchos tipos de programas (editores de audio, fotos y textos, reproductores multimedia) que pueden descargarse legalmente, tanto de sus páginas como usando programas de intercambio de archivos. Compartir conocimiento es legal y beneficioso.


USOS PERMITIDOS Y PROHIBIDOS DE LA MÚSICA, EL CINE Y LA TV EN INTERNET.
¿Por qué es lícito y legal utilizar servicios y páginas de intercambio de archivos?
Las aplicaciones informáticas son neutras y, de acuerdo a nuestras leyes, quien alega que alguien hace algo ilícito debe demostrarlo.
Cabe destacar que no es ilegal compartir archivos aunque estén protegidos por derechos de propiedad intelectual y no se cuente con el permiso del titular de esos derechos, siempre y cuando no haya ánimo de lucro, es decir, siempre que no se pretenda ganar dinero con ello.
Existe el derecho a la copia privada, que es una forma de proteger el derecho constitucional de acceso a la Cultura.
La inclusión del llamado DRM o «gestión digital de derechos» en las copias originales compradas impide que los usuarios puedan hacer copias del producto que han comprado. Es por ello que se hace necesario recurrir a las descargas con el objetivo de obtener una copia que es legal pero que se ve impedida por trabas técnicas ilícitas que no permiten ejercer el derecho de copia privada libremente.
Además, existe un «canon digital» que se paga al comprar algún soporte, como por ejemplo un CD virgen, en el que puedan almacenarse esas copias. El canon, aunque es indiscriminado y recientemente ha sido declarado ilegalmente aplicado en España por el Tribunal de Justicia de la UE, corresponde a una «compensación» para los artistas en concepto de las copias privadas que hagan los usuarios (recordemos que la copia privada es un derecho reconocido por la Ley).
Por último, hay que saber que circulan en la red una gran cantidad de contenidos en dominio público o amparados bajo licencias de tipo copyleft que, como mínimo, permiten su libre distribución, e incluso modificación, siempre que se respete la autoría.


¿Cómo se pueden intercambiar archivos en las mejores condiciones de seguridad?
Si bien es cierto que compartir y enlazar es legal, eso no quiere decir que no se deban observar ciertas precauciones a la hora de hacerlo, puesto que sociedades como la SGAE o Promusicae son famosas por promover denuncias sin sentido contra los usuarios.
Uno de los medios para prevenir ser el objeto de la ira de la Industria consiste en cambiar el servidor DNS. El manual anticensura de Hacktivistas da algunos consejos sobre cómo hacerlo.


¿Es lícito descargarse contenidos de bitácoras?
La mayoría de bitácoras escriben y ponen a disposición obras creadas por sus autores, en un gran número de casos con licencias Creative Commons. España es uno de los países con mayor uso de estas licencias que permiten, entre otras cosas, reutilizar y descargar la obra.
Si las bitácoras contienen enlaces a otros sitios, no serán estas quienes estén realizando ninguna conducta ilícita. Los jueces han resuelto reiteradamente que enlazar no supone una vulneración de los derechos de propiedad intelectual.
Se puede abrir una bitácora en internet de forma gratuita. Wordpress es una aplicación informática libre que puede servir para crear la propia bitácora de cada uno, desde donde poder compartir los conocimientos e ideas que cada uno guste.
La SGAE lleva años gravando a la ciudadanía con un canon indiscriminado declarado contrario a la legislación vigente en Europa por el Tribunal de Justicia de la UE, con lo que queda claro que se trata de un gravamen ilícito cuyos responsables deberían devolver el dinero o ir a la cárcel.


SÉ RESPONSABLE Y NO TENGAS MIEDO.
La ley está cambiando en relación con las descargas y el intercambio de archivos.
En efecto, como resultado de las presiones de los grupos económicos estadounidenses, recientemente se aprobó en el Senado la conocida como «ley Sinde», que introduce un procedimiento administrativo para la censura de páginas. Sin embargo, los usuarios no tienen nada que temer.
En España esos grupos de presión son la SGAE, Promusicae, la Coalición de creadores (un grupo de interés donde no hay ni un solo creador, solo multinacionales del entretenimiento) y la FAP, quienes han preparado una guía similar a esta con la que pretenden asustar al usuario para que tenga miedo de una herramienta tan útil como internet y para que no ejerza su derecho a compartir Cultura. Sin embargo, este derecho está recogido en la Constitución.
De todos modos, la ley Sinde no cambia la consideración jurídica del enlace y, por lo tanto, no podrá actuar contra las páginas de enlaces. Además, las que ya hayan sido absueltas por los jueces no podrán ser atacadas.


Los programas P2P pueden usarse para algo más que compartir archivos.
Muchos programas P2P permiten a los usuarios charlar con sus amistades, familia y conocidos de forma gratuita y mediante conexiones seguras. Pueden usarse para charlar con contactos en el extranjero, para practicar idiomas, etc.
Aparte de compartir archivos, muchos programas P2P permiten muchísimas otras funcionalidades, que van desde reproducir vídeos o música hasta compartir información con gente o navegar por la red, todo ello de forma siempre legal.
Del mismo modo, servicios como Megaupload son absolutamente legales. Uno de los usos de estos servicios es el de almacenaje de copias de archivos personales, así como de compartirlos.


Cómo evitar que la conexión a internet se utilice para fines malévolos.
La correcta configuración de las redes inalámbricas para evitar el acceso a datos e informaciones personales es independiente de la utilización o no de aplicaciones o de las descargas de ficheros que se realicen.
No interesa evitar el intercambio archivos, sino todo lo contrario.
La mala configuración de una conexión a internet puede suponer problemas de seguridad que entidades con ánimo de lucro malévolas, poco éticas y polémicas pueden utilizar para atemorizar al usuario.


La mayoría de las entidades de gestión intentan cobrar también cuando no les corresponde.
La Ley de Propiedad Intelectual garantiza el derecho a cita con fines de investigación y enseñanza. Esto quiere decir que los profesores que quieran mostrar fragmentos de películas o presentar textos, partituras o poner música están en todo su derecho de hacerlo.
A pesar de esto, muchas entidades de gestión envían cartas a establecimientos educativos pidiendo un pago que no les corresponde. Incluso intentan cobrar en espacios públicos donde se usa música u otras obras de arte que no están en su repertorio. No hay que dejarse amedrentar por modales de oficiales públicos: los comerciales de las entidades de gestión trabajan para empresas privadas y tan solo están intentando hacer caja.


DOMINA LA JERGA.
BitTorrent (protocolo).
BitTorrent es un protocolo diseñado para el intercambio de ficheros de igual a igual (peer-to-peer o P2P) desarrollado originalmente por el programador Bram Cohen y basado en programación informática libre.


Blog.
Un blog o, en español, una bitácora, es una página periódicamente actualizada que recopila textos o artículos de uno o varios autores, quienes conservan siempre la libertad de dejar publicado lo que crean pertinente.
El uso o tema de cada bitácora es particular: las hay de tipo periodístico, empresarial, tecnológico, educativo (edublogs), político, personal, etc.


Ciberlocker.
Servicio de alojamiento de archivos diseñado específicamente para alojar ficheros grandes que no sean páginas de internet. Puede estar optimizado para servir a muchos usuarios o bien para el almacenamiento de un único usuario. Algunos servicios relacionados son el alojamiento de vídeos o imágenes, el almacenamiento virtual o las copias de seguridad remotas.
A menudo se utilizan para colgar archivos de gran tamaño, tales como vídeo, audio o imágenes de alta calidad. Son completamente legales.


Copyleft.
El copyleft es una práctica al ejercer el derecho de autor que consiste en permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas.
La efectividad de ejercerlo puede depender de la legislación particular de cada país, pero en principio se puede utilizar para programas informáticos, obras de arte, Cultura, Ciencia o cualquier tipo de obra o trabajo creativo regido por el derecho de autor.


Filtrado.
Restringir el acceso a determinado contenido, páginas o funciones en línea. El uso mayoritario del filtrado en internet es la represión de disidentes políticos en regímenes totalitarios como China, Túnez o Egipto.


Peer-to-peer (P2P).
Una red peer-to-peer o red entre pares es una red de usuarios que permite el intercambio directo de información entre sus ordenadores sin necesidad de un servidor central. Todos los contenidos disponibles en las P2P son aquellos que sus usuarios comparten voluntariamente en sus discos duros.
Estas redes son una herramienta de distribución potentísima y una forma excelente de compartir pequeñas o grandes cantidades de datos entre usuarios sin un coste económico adicional, y constituye la primera biblioteca global ciudadana. También son utilizados por empresas para distribuir datos entre todos sus ordenadores o actualizaciones entre sus clientes. No obstante, son sobre todo redes para compartir entre usuarios y en las que poder encontrar u ofrecer contenidos descatalogados o que no son o no han sido rentables como producto, o que simplemente no han sido comercializados.
Algunas de las más populares son BitTorrent, eMule, Ares, Gnutella y Freenet.


Piratería.
Práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo. Consiste en que una embarcación ataca a otra con el propósito de robar su carga, exigir rescate por los pasajeros o apoderarse de la propia nave.


Redes sociales privativas.
Las redes sociales privativas más famosas y usadas en internet, como Facebook, no respetan las libertades de los usuarios: no permiten eliminar la cuenta creada, se apropian de los derechos de las imágenes subidas y las utilizan para publicidad.
Como contraposición a estos continuos abusos por parte de empresas privadas, surgen alternativas libres, respetuosas y descentralizadas como Diaspora, N-1 y Statusnet. En este tipo de redes, el usuario es el dueño del contenido que crea y de las fotos que cuelga.


Streaming o emisión en línea.
Transmisión de música, películas o TV por internet en tiempo real, de forma que se puedan reproducir en un ordenador o reproductor, pero sin quedar almacenados en el dispositivo.


Wiki.
Sitio cuyas páginas pueden ser editadas por múltiples voluntarios, quienes tienen la posibilidad de crear, modificar o borrar textos compartidos.


Software libre.
Aplicaciones informáticas que respetan la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido, puede ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente.


CONSEJOS PARA PADRES Y PROFESORES.
Padres.
Hablen con sus hijos sobre el uso de los ordenadores. ¿Sabe cómo utilizan sus hijos el ordenador cuando se conectan a internet?
Es importante hablar con nuestros hijos y hacerles entender que internet nació como una red libre donde compartir Cultura, que no es otra televisión ni una tienda donde todo está a la venta.
Transmitir a los niños el valor de compartir es fundamental para ayudarlos a crecer y proveerles de las herramientas para conectarse con su grupo de amigos más cercano. Ser generosos y solidarios es positivo, favorece la creación y el desarrollo.


Explore los servicios legales de música, cine y TV en internet.
Hay miles de páginas en internet donde acceder de forma legal y segura a música, cine, TV y libros digitalizados. En el caso de la música, algunos de los más populares son Spotify, Grooveshark, Jamendo y Coda.
Un par de buenos recursos en cuanto a series de televisión son EZTV y Liberateca.
Vertor es también otro lugar seguro en el que acceder a todo tipo de contenidos culturales.


Compruebe el ordenador y la conexión inalámbrica.
¿Sabe lo que hay en el ordenador de su casa? En el caso de que use Windows, es muy importante tener un antivirus instalado para comprobar que está más o menos a salvo de virus y programas espía, ya que es un sistema operativo muy vulnerable e inseguro. Incluso disponiendo de un antivirus, lo más recomendable es formatear el disco duro con cierta periodicidad y reinstalar el sistema operativo. Si quiere ahorrarse todas esas molestias, una de las opciones más seguras y recomendables es utilizar un sistema operativo libre GNU/Linux. Existen muchas distribuciones disponibles gratuitamente, y seguramente alguna de ellas se ajuste perfectamente a sus necesidades.
Una de las distribuciones más populares de GNU/Linux es Ubuntu que, además de disponer de una gran comunidad de usuarios dispuestos a echar una mano ante cualquier duda o problema, es también un sistema operativo libre muy indicado para aprender.


Profesores.
Organicen debates en clase. ¿Cómo acceden sus alumnos a la música, las películas y la televisión, y qué supone para ellos? ¿Cómo limita o perjudica la aplicación extremista de la propiedad intelectual a la creación y a los diferentes trabajos de los sectores creativos? ¿Conocen las licencias libres?
Si necesita materiales didácticos sobre Cultura libre, puede ponerse en contacto con hacktivistas.net.


Incluya este asunto de actualidad en el temario si lo desea.
La ética que rodea al acceso al ocio en internet es un excelente tema de discusión, adecuado para una amplia variedad de materias, tales como educación para la ciudadanía, informática o estudios de música o cine.
Hay que ser consciente de que el cine no es necesariamente Cultura, sino industria del entretenimiento y, como tal, han de aprender a distinguir entre Una rubia muy legal y El pianista.


SOBRE ESTA GUÍA.
Esta guía ha sido elaborada por la organización Hacktivistas, con la colaboración desinteresada, legal y sin ánimo de lucro de creadores, informáticos, abogados, diseñadores y profesores: Anonymous, Pirates de Catalunya y muchas otras personas no pertenecientes a estos colectivos (Sin Dominio, X, etc.) Se trata de un documento vivo, en construcción permanente, abierto y colaborativo.
La Cultura se defiende compartiéndola.

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