jueves, 24 de octubre de 2013

Dude, Where’s My Country? X

Traducción de un extracto del capítulo Cómo hablarle a su cuñado el facha del libro de Michael Moore ¿Tío, qué han hecho con mi país?


Reconozcámoslo: en casi todas las familias hay por los menos un reaccionario de derechas, y no hay gran cosa que se pueda hacer al respecto. Si se les escucha con atención durante un tiempo, se pueden oír sus débiles y lejanos gritos de socorro. Es evidente que sufren una patología excepcional que les está volviendo locos poco a poco. En su interior tienen mucho, mucho miedo. Y tienen miedo porque, en última instancia, son unos ignorantes. Son ignorantes en relación con la mayoría de la realidad que existe fuera de la suya propia. No tienen ni idea de lo que es ser negro, desesperadamente pobre o desear besar a alguien de su mismo sexo. Y es esta ignorancia básica la que los lleva a su insoportable y permanente estado de terror, el cual no tarda en convertirse en odio. Se consumen con un deseo irrefrenable de hacer daño a los demás, quizás no con sus propias manos pero sí consiguiendo que el Estado lo haga por ellos: «¡Quítenles los subsidios! ¡Despídanles de sus trabajos! ¡Ejecuten a esos cabrones! ¡Que se jodan!» Los caciques empresariales, religiosos y políticos saben exactamente qué botones apretar para tener de su lado a personas por lo demás decentes y bienintencionadas.


Creo que hay una manera de darle la vuelta a todo esto, de convertir a ese cuñado suyo. No estoy hablando de intentar hacer cambiar de opinión a los intolerantes terminales. No se trata de intentar ganarse a la derecha fanática. Me refiero a la gente que usted conoce y, sí, que ama. Cuidan bien a sus hijos, tienen casas bonitas, colaboran con la comunidad y siempre, aunque parezca mentira, votan a la derecha. No hay quien lo entienda. Tan majo como parece, ¿cómo es que se alinea con el partido de Atila el Huno? Mi teoría es que realmente no son de derechas. Simplemente están usando una palabra que asocian con tradición, sentido común y ahorrar dinero.


Pese a que está claro que estos «republicanos» no creen en la mayoría del programa de su partido y saben que hará más miserables muchos aspectos de sus vidas, se aferran a la etiqueta republicana por una única razón: están convencidos de que los «demócratas» van a subir los impuestos y robarles el dinero que han ganado con el sudor de su frente.


1. Garantice a sus amigos y familiares conservadores que no quiere su dinero, que no quiere que ganen menos ni que pierdan lo que ya tienen.


2. Cualquier argumento político que utilice debe ser sobre ellos y para ellos, puesto que ellos basan todas sus decisiones en la pregunta «¿Cómo me beneficia esto a mí?». Dígales: «esto es bueno para ti.» El conservador vive en primera persona del singular (yo, mi, me, conmigo) y ese es el egocéntrico lenguaje que debe utilizar si desea que le escuche.


3. Dese un paseo por la mente del conservador, donde encontrará miedo: miedo a la delincuencia, miedo de los enemigos, miedo al cambio, miedo a los que son diferentes y, por supuesto, miedo a perder dinero de cualquier manera. Si no pueden verlo (por ejemplo, si no hay parejas interraciales en su vecindario), les da miedo. Si no pueden tocarlo (trescientos años de esclavitud que tuvieron lugar hace mucho tiempo), no pueden entender por qué las cosas son como son. Si no pueden olerlo (si no hay incineradores industriales cerca de su casa) se piensan que el planeta está estupendamente.


4. Respételes como a usted le gusta que le respeten. Les estamos pidiendo que sean gente decente y que se preocupen de algo más aparte de su dinero. Si nosotros mismos no somos decentes, sobre todo en la manera en la que los tratamos o nos dirigimos a ellos, ¿en qué les estamos pidiendo que se conviertan? ¿En alguien como nosotros? Espero que no.


5. Dígales lo que le gusta de los conservadores. Sea sincero. Admita que hay muchas cosas que le gustan y en las que usted mismo cree. Dígaselo en voz alta a su cuñado facha. Dígale que usted también tiene miedo de ser víctima de un crimen y quiere evitar que los criminales se zafen de la cárcel. Dígale que, si alguien ataca a su país, usted será el primero en proteger a los indefensos. Dígale que a usted tampoco le gustan los gorrones, sobre todo aquél compañero de piso que tuvo en la universidad que jamás movió un dedo en las tareas del hogar y convirtió la casa en una pocilga. Así verá que, en muchos sentidos, usted es como él.


6. Reconozca que la izquierda ha cometido errores:
- Las drogas son malas. Te joden la vida, te convierten en un retrasado y echan a perder tu día a día.
- Los hombres y las mujeres son diferentes.
- En realidad es una mala idea tener relaciones sexuales antes de los 18. El precio que se paga por la precocidad en las relaciones sexuales es bastante alto: embarazos no deseados, enfermedades venéreas y acabar con una oreja más grande que la otra por tenerla siempre ladeada hacia la puerta por si los padres llegan a casa antes de tiempo.
- La MTV es una castaña. Ver imágenes de violencia, cómo unos tarados hacen burradas, y a los actores de The Real World, quienes a su vez parecen haber visto demasiados capítulos de The Real World, es la peor manera posible de echar la tarde.
- El vegetarianismo no es sano. Los seres humanos necesitamos proteínas, y muchas. ¡Menos brotes y más chuletas!
- El sol es bueno para usted. Su piel necesita al menos diez minutos diarios de exposición directa al sol para conseguir la indispensable dosis de vitamina D. Basta ya de embadurnar a sus hijos con filtros solares. Si realmente le preocupan las radiaciones ultravioleta y el cáncer de piel, pregúntese a sí mismo cuándo fue la última vez que asistió a una reunión de algún grupo ecologista para ayudar a mejorar las cosas.
- Las personas que cometen crímenes violentos deberían estar entre rejas. La gente peligrosa no debería estar en libertad. Sí, habría que ayudarlos. Sí, deberían rehabilitarse. Sí, deberíamos buscar maneras de reducir las raíces de la delincuencia. Pero nadie tiene derecho a atracarle o estafarle.
- Sus hijos no tienen derecho a la intimidad y debería prestar atención a lo que hacen.
- No todos los sindicatos son buenos y, de hecho, muchos de ellos son simplemente repugnantes. Hicieron suyo el nacionalismo conservador y convirtieron las iniciativas a favor de comprar productos locales en movimientos racistas.
- Volver a la Naturaleza es una idea estúpida. La Naturaleza no le quiere a usted cerca. Esa es la razón por la cual la Naturaleza creó las ciudades: ¡para mantenernos tan lejos como sea posible!
- Demasiada gente tiene una opinión arrogante sobre la religión y creen que las personas religiosas son una pandilla de ignorantes medievales. No es así: las personas religiosas tienen tanto derecho a su credo como las no religiosas a su falta de credo. Esta arrogancia es una de las grandes razones por las que las clases bajas siempre se ponen del lado de la derecha.
- Nixon, aunque los millones de muertos en el Sudeste asiático le perseguirán durante toda la eternidad, era más progresista que cualquiera de los presidentes que le han sucedido: su administración entabló conversaciones con China; contribuyó decisivamente a la protección de los derechos de las mujeres; fue el primer presidente en firmar acuerdos para el control de las armas nucleares; fue el responsable de la Ley del aire limpio de 1970, creó el Ministerio de recursos naturales y la Agencia de protección medioambiental; también hizo una tentativa de reforma del estado del bienestar que habría garantizado una renta para los pobres.


NUNCA utilice el argumento «moral» sobre por qué deberíamos gastarnos menos en defensa o por qué un niño enfermo tiene derecho a ser atendido. Llevamos años con esos argumentos y está demostrado que no funcionan con los conservadores. Así que guarde saliva y no olvide que lo único que les importa es ELLOS MISMOS. Comience cada punto con esta frase: «¡Quiero que ganes más DINERO!» Después intente analizar los asuntos con ellos utilizando las siguientes afirmaciones:


1. «¡Pagar más dinero a los trabajadores hará que ganes más dinero!» Cuando la gente no gana lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas, termina costándonos a todos mucho dinero. Si un trabajador tiene que pluriemplearse, su productividad baja en todos sus puestos de trabajo y no puede concentrarse en el objetivo concreto de ¡hacer que el patrón gane mucho dinero! Están preocupados, pensando en que tienen que llegar a ese otro trabajo para que su otro patrón gane mucho dinero. De esa manera, el empleado está cansado, comete más errores, tiene más accidentes, se marcha pronto y su desempeño en conjunto es más bajo que si se concentrara en un solo patrón. ¿Para qué quieres que ayude a enriquecerse a otro imbécil? ¡Si le pagaras un salario decente, pensaría solamente en ti! Si los empleados no llegan a fin de mes, a menudo terminan pidiendo ayuda a la beneficencia u otros servicios sociales y, ¿quién lo paga? USTED. ¿Para qué quiere que le suban los impuestos por problemas como esos cuando puede pagarlo usted directamente y, de rebote, mejorar su imagen? Elimine intermediarios y recoja los beneficios. Al pagar más dinero a sus empleados, ¿qué cree que hacen con ello? ¿Invertirlo en bolsa? ¿Esconderlo en paraísos fiscales? ¡No! ¡Se lo gastan! ¿Y en qué se lo gastan? ¡En los productos que usted vende! La clase trabajadora es la clase consumidora que le proporciona sus beneficios porque no ahorran nada: deambulan por los pasillos de la tienda de turno comprando cosas que realmente no necesitan, de tal modo que, cada euro que usted y otros jefes ponen en circulación en forma de salarios, se recicla casi inmediatamente y le llega de vuelta, mejorando su margen de beneficio y haciendo que suban sus acciones. Si les paga una miseria o les despide, ya no pueden comprar sus productos. Se convierten en la alcantarilla de la economía; algunos se vuelven delincuentes, y es entonces cuando van a por su Mercedes, no a por el desvencijado utilitario que está aparcado a la puerta de la casa de su vecino. ¿Por qué colocarse en una posición en la que puede convertirse en una víctima? Pague un sueldo decente, conceda aumentos, proporcione buenos beneficios sociales y podrá irse a su casa o a su palacio con la tranquilidad de saber que esos felices trabajadores no están arrancando los embellecedores de su coche, sino transfiriéndole directamente todo su dinero.


2. «¡La Sanidad universal le hará ganar dinero!» Si es usted empresario y sus empleados no tienen seguro de salud, va a repercutir negativamente en sus beneficios. Si faltan al trabajo, usted pierde dinero. Si aumenta el absentismo, usted pierde dinero. Si otros trabajadores hacen horas extraordinarias para compensar, usted pierde dinero. Si contagian sus enfermedades a los demás, usted pierde dinero. Si van a trabajar enfermos, usted pierde dinero. Sin embargo, los trabajadores que tienen un seguro de salud van al médico inmediatamente, les recetan un medicamento y se recuperan con rapidez. Si disponen de baja remunerada por enfermedad, se quedan en casa un par de días y vuelven enseguida al trabajo para seguir haciendo que usted gane dinero (y se sienten mejor con sus trabajos, porque se les trata bien, con lo que trabajan aún mejor). Está demostrado que los trabajadores cuyo seguro de salud cubre las consultas psiquiátricas o la medicina preventiva son más productivos y contribuyen más a la empresa. La inversión en un programa colectivo de cobertura sanitaria tiene enormes beneficios a corto plazo que al final le harán ahorrar una gran cantidad de dinero.


3. «¡Proporcionar guarderías a sus empleados le hará ganar dinero!» El absentismo supone una gran fuga en nuestro producto interior bruto. El empresario medio pierde casi 800 dólares al año por empleado debido a ausencias imprevistas. El 45 % del tiempo que un empleado está ausente se debe a razones personales o familiares, lo que quiere decir que papá o mamá han faltado al trabajo porque la niñera no se ha presentado, o los niños estaban enfermos y había que llevarlos al médico, etc. Esto, mi conservador amigo, le cuesta dinero a su negocio. Por el precio de una guardería en el propio local, la empresa puede ganar más dinero, usted puede ganar más dinero y las niñeras pueden conseguir trabajos de verdad con beneficios sociales. ¡Además, millones de defraudadores que pagan el cuidado de sus hijos en dinero negro podrán dejar de delinquir!


4. «¡Mantener el aire y el agua limpios hará que ahorre dinero!» Cada año la contaminación mata a 70.000 personas en los EE. UU., la misma cantidad que si sumáramos todas las muertes causadas por los cánceres de mama y próstata. El gobierno ha estimado que los costes sanitarios relacionados con la contaminación ambiental suponen de 40.000 a 50.000 millones de dólares anuales. Si consiguiéramos reducir los consumos de los automóviles por debajo de los seis litros cada cien kilómetros, en doce años ahorraríamos más petróleo del que podría extraerse en la Reserva Natural del Ártico, en la que Bush está tan ansioso de empezar a perforar. La manera más sencilla de reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero es… ¡Utilizar menos petróleo extranjero! Y esto puede conseguirse fácilmente obligando a los fabricantes de automóviles a producir coches que consuman menos.


5. «¡Detener la guerra contra las drogas le hará ahorrar dinero!» Acorralar a los drogadictos y encerrarlos en la cárcel supone un enorme despilfarro de dinero. Enchironar a un drogata cuesta 25.000 dólares al año; proporcionarle tratamiento sólo 3.000. Incluso el más caro de los tratamientos cuesta unos 14.000 dólares anuales, mucho menos que la estancia en prisión. Cada dólar gastado en tratamiento le hace ahorrarle a usted, el contribuyente, tres dólares que no se gastan en policías, cárceles o en reemplazar el GPS que le han robado del coche. Los EE. UU. se gastan 20.000 millones de dólares al año en la guerra contra las drogas, una guerra que se pierde año tras año. Todos esos helicópteros de la policía que sobrevuelan la ciudad buscando plantas de marihuana podrían emplearse para atrapar a los próximos diecinueve terroristas. Estamos dejando al gobierno que luche en una guerra que no puede ganar. Además, que las drogas sean ilegales no va a hacer que dejen de consumirse. Lo único que significa es que usted, el inversor y empresario conservador, no está obteniendo ningún beneficio del negocio. Todos los beneficios se los llevan unos bribones.


6. «¡Dar mucho dinero a los colegios públicos le hará ganar dinero!» Cuando nuestras lamentables escuelas nos envíen una generación de idiotas y analfabetos al mundo laboral, ¿cómo demonios se supone que va usted a ganar dinero? Ahora mismo su oficina está llena de gente incapaz de escribir correctamente, incapaz de resolver mentalmente una operación matemática y que no saben enviar un paquete a Bolivia porque no tienen ni pajolera idea de qué es una “Bolivia”. ¿Se pregunta usted por qué le ha desaparecido la cartera y el macarra de enfrente le va a pegar un tiro? Pruebe con estas estadísticas: el 40 % de la población penitenciaria de los EE. UU. son analfabetos funcionales. ¡Caramba! ¿Cómo han llegado a ese punto? Entre los años 1980 y 2000, el gasto estatal en educación aumentó un 32 %. En el mismo período de tiempo, el gasto estatal en el sistema penitenciario aumentó un 189 %. El 75 % de los beneficiarios de asistencia social son analfabetos. ¿No cree usted que las cosas cambiarían un poco si supieran leer y escribir? No me refiero a cambiar para ellos, sino a cambiar para usted. Estamos hablando de muchas madres beneficiarias de asistencia social que podrían estar trabajando como esclavas para usted y haciéndole ganar dinero, si no fuera porque están atrapadas en la prisión de su analfabetismo. Edúquelas bien y recogerá la recompensa. Me deja completamente anonadado que los conservadores no hayan exigido, meramente por interés personal, que nuestras escuelas preparen a nuestros jóvenes para contribuir o incluso sobresalir en el mundo laboral. Se supone que los trabajadores tienen que proporcionarle grandes ideas y hacerle asquerosamente rico, pero en lugar de eso están ahí sentados en sus cubículos investigando sobre cómo bajarse el último disco de Melendi.


7. «¡Conseguirá muchísimo dinero si no vuelve a votar a un republicano!» Hace treinta años, si ganaba el equivalente a 50.000 dólares, era usted rico. Vivía en una casa grande y bonita, y había cientos o miles como usted en cada ciudad de los EE. UU. Pero todo eso comenzó a desmoronarse a partir de los años setenta, cuando las desigualdades salariares comenzaron a ampliarse. Mientras que los que tienen el privilegio de contarse entre el 1 % de la clase superior han visto cómo sus ingresos aumentaban un 157 % en los últimos veinte años, la clase media sólo ha conseguido un aumento del 10 %. Esos mismos republicanos de los que usted se considera parte no quieren saber nada de usted. Han reducido su plantilla, o le han despedido, o le tienen haciendo el trabajo de dos o tres personas a la vez. Han metido su dinero en el mercado de valores y lo han hecho desaparecer. Han conseguido que se aprobaran normativas fiscales que realmente sólo benefician a ese 1 %. Ahora mismo se están gastando el dinero de su jubilación en despilfarro tras despilfarro para enriquecer a sus amigotes. En pocas palabras, le han tomado a usted por tonto. Le tienen repitiendo todos sus tópicos mientras le roban la cartera. ¡No sea imbécil! Los republicanos le odian, y está claro que no tienen ninguna intención de ampliar su chiringuito para hacerle sitio a usted. ¡Espabile! Le están tomando el pelo. Y lo sabe. Es sólo que no se atreve a reconocerlo por no parecer estúpido. Olvídese de toda esa palabrería «republicana». Usted debería votar y trabajar por ese diputado que cumple con sus promesas de convertir a nuestras escuelas y bibliotecas en su principal prioridad, que se encarga de que la Sanidad llegue a todos los hogares, que exige que no vivamos en una sociedad de analfabetos, que apoya cualquier ley que aumente los salarios de los trabajadores y que acusa a los millonarios que han llevado a un país entero a la bancarrota. Al final, todo ello redundará en su propio beneficio.

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