viernes, 24 de enero de 2014

Otras preguntas sobre Gamonal



En las últimas semanas hemos sido testigos de cómo un amplio sector de la población de un barrio se ha levantado contra un cacique local al más puro estilo decimonónico y sus lacayos políticos para evitar el derroche de ocho millones de euros en una más de esas obras faraónicas que tanto han contribuido a sumirnos en esta crisis financiera y de valores de la que, digan lo que digan, ni hemos salido ni estamos saliendo.


Es evidente que no es el momento de gastarse esa millonada sólo para tener contentos a los verdaderos jefes de esta ciudad, máxime cuando en Burgos hay muchos otros barrios y muchos otros problemas que deberían tener prioridad a la hora de realizar reformas o inversiones. Sirva como muestra el bulevar del ferrocarril, que todavía no está terminado y deja parcialmente aislada una parte de la ciudad.


Tanto en los medios de comunicación como en los diferentes corrillos se ha debatido largo y tendido sobre la necesidad o no del recurso a la violencia como medida de presión contra la corrupción de los representantes de los ciudadanos, la actuación de las fuerzas del orden en este tipo de manifestaciones, el papel del magnate exconvicto en las diferentes fases del proyecto del bulevar, etc. Sin embargo, hay una serie de preguntas que no se están planteando en casi ningún foro:


1. ¿Por qué son tan contadas las ocasiones en las que algún medio de comunicación enriquece el debate dando voz a quienes están a favor de la construcción del bulevar? Creo que ha quedado patente que en Gamonal son mayoría quienes están en contra (y abrumadora mayoría si tomamos a la sociedad burgalesa en su conjunto), pero no es coherente quejarnos de que Lacalle, Ibáñez y compañía sólo se dignan a recibir a quienes saben que no les van a llevar la contraria, y luego la información se convierta en un monográfico sobre un único punto de vista.


2. ¿Por qué hay ciudadanos que están recibiendo amenazas anónimas en sus buzones por el mero hecho de conocerse su apoyo a la construcción del bulevar? Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír; dijo un tal George Orwell.


3. ¿Por qué nos levantamos ahora en tan gran número, con tanta firmeza, ira y determinación, por unas plazas de aparcamiento, mientras que la protesta popular fue alarmantemente escasa cuando nos quitaban la Sanidad, la Educación o el Trabajo?


4. ¿Por qué se han vandalizado (e incluso desvalijado) todas las sucursales bancarias de la calle Vitoria salvo las de Kutxabank y Laboral Kutxa?


5. ¿Por qué hay grupos de ciudadanos que acuden a esas sucursales bancarias para solicitar que no se personen como acusación particular contra los detenidos en los altercados, cuando es evidente que ese tipo de decisiones no se toman allí, sino en los servicios jurídicos de las oficinas centrales de cada entidad financiera?


6. ¿Por qué esos grupos de ciudadanos denominan a esas visitas «ocupaciones pacíficas», cuando está claro que eso es una contradicción en los términos, máxime cuando se personan allí con los rostros cubiertos por pasamontañas?

No hay comentarios: