jueves, 27 de noviembre de 2014

Dude, Where’s My Country? y XI

(Traducción de un extracto del capítulo Poda de arbustos y otras labores de limpieza para la primavera del libro de Michael Moore ¿Tío, qué han hecho con mi país?).


Varios meses atrás, en los días previos a la invasión de Irak, estaba zapeando canales y me topé con un general hablando en la CNN. Suponiendo que no era sino otro de esos bustos parlantes de militares retirados que habían brotado como setas en todas las tertulias, me dispuse a cambiar de canal. Sin embargo, dijo algo que me llamó la atención y seguí escuchando. En realidad estaba cuestionando la sensatez de Bush al atacar a Irak. Mucho antes de que se hiciera público que Bush y compañía estaban engañando al pueblo estadounidense sobre las «armas de destrucción masiva» en Irak, estaba cuestionando si, de hecho, Irak era una verdadera amenaza para los Estados Unidos. ¡Hala! ¿Quién era este tipo?


Su nombre era Wesley Clark. El general Wesley Clark. El primero en su promoción en West Point, alumno de Rhodes en Oxford, comandante en jefe de las fuerzas aliadas de la OTAN e inscrito como votante demócrata en Arkansas.


Comencé a investigar sobre él, y esto es lo que descubrí:
• Está a favor del derecho a decidir y es un firme defensor de los derechos de las mujeres.
• Está en contra del recorte de impuestos de Bush. Esto es lo que dice: «Pensaba que este país se fundó sobre el principio de los impuestos progresivos. En otras palabras, no es sólo que des más cuanto más ganes, sino que también debe ser proporcional porque, cuando no tienes mucho dinero, has de gastarlo en las necesidades básicas de la vida. Cuando se tiene más dinero, hay más sitio para los lujos. Es por eso que creo que los recortes de impuestos fueron injustos».
• Está en contra de la segunda «Ley Patriota» y quiere que se reexamine la primera. Esto es lo que dijo: «Uno de los riesgos que se corre en esta operación es que se está renunciando a algunas de las esencias de lo que son los Estados Unidos para obtener justicia, libertad y el imperio de la ley. Creo que hay que ser extremadamente cuidadoso cuando se acortan esos derechos para llevar adelante la guerra contra los terroristas».
• Está a favor del control de las armas de fuego. Según Clark, «En general, tengo unas veinte armas en casa. Me gusta la caza. He tenido armas toda mi vida, pero las personas a las que les gustan las armas de asalto deberían alistarse en las fuerzas armadas: aquí tenemos ese tipo de armas».
• No está a favor de enviar las tropas a Irán o de continuar con esta palabrería del eje del mal. «Lo primero que tenemos que hacer es utilizar el multilateralismo, con todas sus ventajas,» dice Clark. «El multilateralismo, utilizado de manera eficaz, puede llevar consigo grandes presiones económicas y diplomáticas. Lo segundo, creo que hay tener mucho cuidado antes de decantarse precipitadamente por la opción militar, especialmente en el caso de Irán. Desde luego que podríamos volar por los aires algunas instalaciones, e incluso puede que seamos capaces de derrocar su gobierno, pero esa no sería la solución al problema.»
• Es ecologista: «No hay duda de que el ser humano tiene un efecto sobre el medioambiente. Basta con volar sobre los Andes y fijarse en cómo están desapareciendo los glaciares para darse cuenta de que hay algo denominado calentamiento global, que además se está acentuado con la modernización de China y La India.»
• Está a favor de colaborar con nuestros aliados en lugar de tocarles las pelotas: «Realmente, esta Administración no ha sido respetuosa con nuestros aliados. Si queremos tener aliados, hay que escuchar sus opiniones, tomárselas en serio, tener en cuenta sus puntos de vista.»


Si lo que necesitamos para echar a estos cabrones y hacer el trabajo que los demócratas deberían haber hecho en el 2000 es un general a favor del derecho a decidir, ecologista, que cree en la Sanidad universal y en que la guerra nunca es la mejor solución para un conflicto, entonces estoy preparado.

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