jueves, 27 de noviembre de 2014

Promoción aleatoria


Veamos una serie de teorías relativas a la gestión empresarial:
• Según el principio de incompetencia de Peter, «En una organización, las personas que realizan bien su trabajo ascienden a puestos de mayor responsabilidad hasta que alcanzan su nivel de incompetencia.» Todos estamos hartos de ver casos que la corroboran, especialmente en organizaciones altamente jerarquizadas.


• Mucho antes, Ortega y Gasset ya había formulado una teoría en la que se basa el principio anterior: «Todos los empleados deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes.»


• Además, tenemos el efecto Dunning-Kruger, un fenómeno psicológico en virtud del cual las personas con escasos conocimientos tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas, mientras que, como contraposición, éstas son más proclives a subestimar su nivel de competencia. Así, los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad y son incapaces de reconocer tanto su falta de preparación como la habilidad de otros. No obstante, una vez formados para aumentar sus conocimientos, pueden llegar a reconocer y aceptar su incompetencia previa.


• Por último, el principio de Dilbert afirma que las empresas tienden a ascender sistemáticamente a sus empleados menos competentes a cargos directivos para limitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar.


Todo lo anterior quedó probado en el año 2010 por medio de una fórmula matemática que demuestra que las organizaciones se vuelven más eficientes si ascienden a su personal al azar.


Dicha demostración fue galardonada en la categoría de Dirección de Empresas con el premio Ig Nobel, parodia de los Premios Nobel en la que se premian logros científicos que «primero hacen reír y luego hacen pensar».

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