miércoles, 3 de diciembre de 2014

Lección que no podrán enseñar

Reproduzco la carta de D. José Mompeán García, publicada en XL Semanal el 3 de agosto de 2014. ¿En qué momento y por qué, entre la generación de nuestros abuelos y la actual, perdimos el rumbo? ¿Seremos capaces de volver sobre nuestros pasos y retomar el camino correcto, o bien optaremos por seguir por la senda del egoísmo, el materialismo y el cainismo?


Hace unos años, cuando este país marchaba viento en popa a toda burbuja, en mitad de una conversación con mi abuelo, éste me miró fijamente a los ojos y me dijo: «Actúa en la vida como creas que debes, pero intenta rendirle cuentas a la obligación antes que a la diversión; alcanza los objetivos que te propongas con humildad y honradez; y no permitas que tu felicidad suponga la desdicha de otro». Fue la última de las lecciones vitales con las que mi abuelo alimentó mi espíritu. Unos días más tarde falleció. Hoy, el gélido invierno del desempleo ha congelado mi vida laboral. Pero en estos duros momentos las palabras de mi abuelo me otorgan una fuerza inaudita que me permite andar por la vida con la cabeza alta; algo que no pueden hacer aquellos que se han esforzado en convertir España en un territorio de chacales, donde políticos de moral laxa, empresarios sin escrúpulos o usureros que roban a los pobres para dárselo a los ricos campan a sus anchas. En el fondo, cuando la indignación me lo permite, siento lástima por quienes, como ellos, no podrán mirar con ojos sinceros a sus nietos para enseñarles tan importante lección.

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